







La gran luz libre permite utilizar los domos tanto en recintos deportivos como en talleres de producción. Así se reducen los costes. La construcción rápida y la simplificación de las obras y los trámites de autorización permiten iniciar la operación antes.
La cubierta térmica ayuda a reducir el consumo. La transmisión de luz y la reflexión difusa de la membrana permiten aprovechar la iluminación natural con poca luz auxiliar. El taller es amplio y flexible al carecer de vigas y columnas interiores. La envolvente cerrada ayuda a contener el polvo y a mantener la limpieza que requiere la producción.
Además de su bajo coste, el taller dispone de un sistema que integra renovación de aire, calefacción, refrigeración, generador, control ambiental y detección de fallos. Los sensores interiores permiten supervisar el recinto las 24 horas sin un operador permanente y contribuyen a la seguridad de la producción.
El fabricante estima que los costes de construcción y operación combinados pueden reducirse entre un 40 y un 60 % frente a edificios convencionales, con mayor ventaja en superficies amplias. El domo se puede trasladar y reutilizar, lo que ofrece una solución económica y reutilizable para grandes espacios.
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